Logros y dificultades en el trasplante de órganos en Chile

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El año 2017 el Dr. Juan Hepp fue recibido como Miembro de Número de la Academia Chilena de Medicina, ocupando el sillón N° 23. Este fue un reconocimiento a su destacada trayectoria profesional, especialmente en su aporte respecto al trasplante hepático, siendo jefe del primer equipo médico, el año 1985, en realizar un trasplante de hígado en Chile. Actualmente es cirujano del staff de ClŪnica Alemana de Santiago, Profesor Titular de CirugŪa de la Facultad de Medicina de la Universidad del Desarrollo y Gobernador del Capitulo Chileno del American College of Surgeons. En esta entrevista nos relata su experiencia profesional, la situación de los trasplantes de órganos en Chile y su visión sobre las donaciones de órganos en nuestro país.

¿Cómo fue participar en el primer trasplante hepático en Chile?

Mi vinculación con el trasplante hepático (TH) se inicia a comienzos de los años ochenta con la intención de hacer un entrenamiento en Alemania en Cirugía Abdominal y Digestiva, con foco en la cirugía hepática, emergente en esa época.
El TH es un procedimiento quirúrgico que se había iniciado con grandes dificultades en 1963, con los primeros intentos realizados por Thomas Starzl en Denver, USA. Posteriormente, durante los años setenta, se agregaron actividades de TH en otros centros como el de Roy Calne en Londres, en Paris con Henry Bismuth, Rud Krom en Holanda y Rudolph Pichlmayr en Hannover, Alemania, efectuando procedimientos en fase de protocolos de evaluación clínica.
Durante mi entrenamiento en Hannover, Alemania, tuve la oportunidad de conocer en 1982 la actividad de TH con el Prof. Pychlmayr y participar en algunos TH en el Departamento de Cirugía a su cargo. Luego en 1984 se realizó en USA la Conferencia de Consenso de Trasplante Hepático, en la que se analizó la experiencia y resultados de los primero 540 TH que se habían realizado en el mundo hasta ese momento. En este Consenso se llegó a la conclusión de que el procedimiento quirúrgico y sus resultados permitían considerar al TH un tratamiento validado en pacientes seleccionados, con enfermedad avanzada y sin otras opciones terapéuticas. Habían mejorado los resultados con la consolidación de la técnica quirúrgica, la incorporación de ciclosporina en la inmunosupresión y diversos elementos adicionales. La Conferencia de Consenso TH permitió que a mediados de los años ochenta se iniciaran diversos programas de TH en grandes centros quirúrgicos del mundo.
De regreso a Chile en 1983 organizamos un equipo de trabajo para implementar el procedimiento en el país, revisando la escasa literatura científica existente, confeccionando un protocolo con los diferentes temas a considerar y un entrenamiento en cirugía experimental en animales para aquilatar la técnica quirúrgica del grupo.
Finalmente, en agosto de 1985 realizamos en el Hospital Militar el primer TH con sobrevida en Chile, seguido de otros casos, logrando en 1989 dos TH con larga sobrevida (3,5 y 20 años), lo que validó esta opción terapéutica en el país.

¿Cuáles eran los riesgos y mayores temores respecto a los trasplantes en esos años?

A mediados de los años ochenta el conocimiento y la experiencia internacional sobre el tema era escasa, con limitaciones en el control del rechazo y las infecciones, especialmente relacionadas con virus. En Chile los potenciales pacientes y sus tratantes, al no tener evidencia de los resultados, les parecía muy complejo tomar la decisión, y con frecuencia se decidían cuando las condiciones clínicas eran muy desfavorables, cuando el TH ya estaba contraindicado.
En esa época en Chile había muy pocos donantes de órganos y se presentaban en condiciones muy adversas, con falta de conocimiento de los médicos del concepto de muerte encefálica y sin un marco legal claro. Tampoco existía financiamiento para el procedimiento y el apoyo post trasplante.
Con eso, cada trasplante se transformaba en un gran esfuerzo organizacional y clínico, que requería de apoyo económico, lo que hacía difícil convertirlo en una actividad continua.
Finalmente, nuestro equipo se trasladó en 1993 a la Clínica Alemana, donde pudimos disponer de toda la tecnología necesaria y el apoyo de la beneficencia para los pacientes, logrando con ello asegurar su tratamiento y cuidado posterior. Muchos pacientes trasplantados desde esa época aún permanecen en control clínico, recuperaron su calidad de vida y fueron la evidencia de la sustentabilidad de un programa de TH en el país.

¿Cuáles han sido los avances en materia de trasplantes de órganos en el mundo?

Desde los años ochenta a la fecha se ha logrado grandes avances en las diversas áreas del trasplante de órganos. Hay un gran avance en drogas inmunosupresoras, menos toxicas, más específicas y con una diversa gama de opciones. Hoy la inmunosupresión es “a la carta”, es decir ajustada para cada paciente y su condición. Ha mejorado el conocimiento del fenómeno del rechazo del órgano injertado y como reconocerlo precozmente, lo que permite cuidar mejor al paciente y al injerto. También se ha avanzado en el manejo de las complicaciones y las enfermedades propias de los diversos órganos que se trasplantan, pudiendo controlarlas oportunamente.
Las enfermedades infecciosas de los pacientes inmunosuprimidos son un gran capítulo de la trasplantología, contando actualmente con los métodos de diagnóstico y de tratamiento para resolverlos, logrando manejar adecuadamente situaciones que en décadas anteriores eran fatales. Hoy existe un gran avance en la prevención y manejo de las condiciones metabólicas de los trasplantados, mejorando la sobrevida y la calidad de vida.
En cuanto a la técnica quirúrgica del TH, se ha logrado estandarizar adecuadamente el procedimiento, existiendo opciones de utilizar injertos parciales, especialmente en niños, compartir un injerto de cadáver con dos receptores, hacer trasplantes de hígado y de otro órgano simultáneamente. También contar con injertos hepáticos de un donante vivo y trasplante de hígado segmentario.  
Finalmente, los resultados en cuanto a sobrevida y calidad de vida de los pacientes trasplantados permiten efectuar hoy oportunamente el trasplante con una perspectiva muy favorable, entregándole a los enfermos una efectiva posibilidad de recuperar su salud y un buen pasar.

¿Cómo está Chile en esta materia en comparación con el resto del mundo?

En Chile existe el conocimiento, experiencia y equipos profesionales muy bien entrenados en trasplantología, que trabajan en centros muy bien equipados y que pueden realizar toda la variedad de trasplantes de órganos que se realizan en el mundo, con resultados equivalentes. Los trasplantes renales se efectúan en muy buena forma en diversos centros a lo largo del país. Nuestra mayor dificultad está en los trasplantes del resto de los órganos que son más complejos, como hígado, pulmón, corazón, intestino y páncreas. Los aspectos económicos de los trasplantes se han enfrentado adecuadamente desde hace décadas, contando con el financiamiento necesario y poder disponer de las drogas de inmunosupresión. Las barreras de acceso y la escasez de donantes de órganos son la mayor limitación en la actividad de trasplante en el país.

¿Qué opina sobre la situación de la donación de órganos en nuestro país?

A comienzos del siglo 21 Chile avanzaba favorablemente en la tasa de donantes cadáver disponibles, en una buena posición en Latinoamérica, pero lejos de España y los países más desarrollados. Luego ha existido un estancamiento y retroceso del número de donantes cadáver en el país. Las causas son multifactoriales, entre otros productos de cambios en la legislación y regulación de la donación de órganos, falta educación y fomento del concepto de donar en la población, deficiencia en la organización y detección de los potenciales donantes, carencias de los hospitales públicos enfrentados a una alta demanda asistencial, falta de incentivos para donación, como también los cambios culturales en la sociedad de hoy que es más desconfiada y menos solidaria.

¿Qué desafíos se presentan en esta materia?

Chile debe hacer un esfuerzo por recuperar su capacidad de obtener suficientes órganos de los potenciales donantes, los que existen en el país, pero deben ser detectados oportunamente y manejando los aspectos relacionados, como se hace en otros países. También debe haber una difusión y educación continua del valor de la donación de órganos, despejando las dudas y desconfianzas sociales, que se sustentan en el desconocimiento del proceso.

¿Qué nuevos desafíos o proyectos tiene pensado para usted en lo profesional?

En lo personal y profesional, luego de haber cumplido en contribuir en la implementación y desarrollo del trasplante de hígado y la donación de órganos en el país, haber participado en tareas legislativas, normativas y de organización en Chile, haber estructurado y desarrollado un programa exitoso de trasplante de hígado en mi Institución, con la actual renovación generacional de profesionales que hace sustentable al programa sin mi participación directa, me corresponde seguir generando conciencia del valor de los trasplantes y continuar impulsando iniciativas de mejora en la donación de órganos en el país.